La brasa, auge de una técnica ancestral

Texto: Javier Mesa

Entre las mesas redondas programadas en la edición conjunta de HostelShow y Expo Foodservice, destacó por el protagonismo de los fabricantes la dedicada al nuevo auge gastronómico que viven los restaurantes especializados en cocina a la parrilla. Bajo la dirección de Juan Antonio Costa, secretario general de la Academia Madrileña de Gastronomía, cinco especialistas en este ámbito abordaron la temática desde diferentes perspectivas: Carlos Rodríguez Marcos, CEO en Grupo Raza Nostra; Francisco Martínez Sarabia, chef jefe en Grupo Oter; Javier del Castillo, jefe de cocina del restaurante Carbón Negro; y Julio Ramírez Camino, socio fundador de Grupo Abrasador.

Más que moda, todos los ponentes coincidieron en que la cocina a la parrilla es tendencia por estar vinculada al producto de calidad y porque tanto la fabricación de equipos de cocina como la preparación de carbones vegetales han vivido grandes avances que evitan la aparición de humos y olores en sala. Además, se «asocian a la experiencia del fuego, algo consustancial al ser humano» y pieza clave de su evolución hace miles de años, como recordó Carlos Rodríguez.

En cuanto al porqué de este nuevo auge, Javier del Castillo destacó que el gusto por las buenas parrillas parece haberse extendido desde el País Vasco hacia el resto del país en buena medida por la sensación de comida saludable que proporciona cocinar carnes y pescados con una técnica que elimina excesos de grasas. Hasta tal punto de que para alimentos poco dados a cocinarse a la brasa como las navajas o los chipirones «hemos trabajado con fabricantes para desarrollar parrillas a medida». Francisco Martínez también puso énfasis en los nuevos avances de diseño en los hornos y parrillas por parte de los fabricantes que «han facilitado el trabajo del personal de cocina para tratar el producto de la mejor manera posible».

Una opinión refrendada por Julio Ramírez, quien recordó que en los comienzos de su grupo, especializado la cocina a la brasa de carnes de crianza propia, tuvieron que probar muchos equipos hasta que de la mano de los propios fabricantes «logramos dar con el modelo de horno cerrado que permitiera a los restaurantes con poco espacio en cocina, plantillas cortas y personal no especializado en parrilla trabajar con esta técnica».

Sobre la trascendencia de la figura del parrillero, Javier del Castillo avanzó que en su restaurante la parrilla ocupa un lugar especial separado de la cocina, a la vista del cliente, con un equipo de 8 personas en plantilla solo para esa partida donde todos reciben una misma formación para el uso de unos equipos que «gracias a los fabricantes han ganado mucho en ergonomía». El responsable de cocinas de Grupo Oter, también recalcó el papel protagonista de estos fabricantes a la hora de ofrecer formación de los nuevos equipos de hornos de brasa.